Van 112 de 360 perforaciones para el metro pesado

Los estudios permitirán diseñar la primera línea y elaborar un mapa sísmico de Bogotá. Veinte cuadrillas de ingenieros, topógrafos y geodestas hacen un silencioso trabajo, similar al de un campesino durante la siembra. Si todo sale bien, en lugar de una planta, lo que brotará será la primera línea de metro pesado que conectará el suroccidente con el nororiente de Bogotá. Con sus cascos blancos y chaquetas azules, estos técnicos del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y del consorcio colomboespañol que realiza los estudios finales, analizan el suelo para saber cómo debe ser el túnel por donde pasarán los trenes. Hace casi 6 meses comenzó esta etapa y se espera que termine en septiembre de este año. Lo que sigue es estructurar los pliegos de licitación de la obra, que estarán listos en marzo del 2015, según el cronograma del Distrito. En total, el proceso tiene un avance del 35 por ciento. Así, en el segundo trimestre del próximo año, comenzarán las obras, que durarán 5 años, si no hay contratiempos financieros, políticos o técnicos. Esto quiere decir que, en un panorama optimista, la ciudad podría estrenar la línea en el 2020. Aunque el metro será subterráneo, el trabajo empieza por observar la superficie e inventariar los edificios a 1,5 kilómetros a la redonda del trazado, dentro del estudio topográfico. Según una fuente del IDU, “no solo se mira cuántos parques, edificios y vías hay, sino que se determina cuántos instrumentos se deben instalar en ese mobiliario para medir las vibraciones durante la construcción y evitar riesgos”. William Camargo, director del Instituto, señaló que esta fase ya culminó y que, para hacer la obra, el Distrito adquirirá 600 predios, cuyo precio ya está congelado para que no haya especulación inmobiliaria. Las perforaciones Una preocupación consiste en que, durante el proceso, se dañen las redes de acueducto, energía, telefonía y gas. Por eso, la primera parte de las perforaciones se hacen a mano. “Excavamos a 1,5 metros de profundidad, con el acompañamiento de las empresas de servicios públicos, para inventariar las redes. Así evitamos daños”, explicó la fuente del IDU. Para continuar, cada cuadrilla trabaja con una máquina perforadora que hace agujeros de 50 metros de profundidad cada 100 metros. El objetivo es estudiar la composición del suelo y prever cómo se construirán los túneles. “Sabemos la ubicación de las estaciones porque hicimos las primeras perforaciones cada kilómetro a lo largo del trazado”, dijo la fuente. Este estudio es tan completo que proveerá un mapa sísmico de Bogotá. “Es muy detallado, porque queremos eliminar miedos. Se dice que el suelo de la ciudad es difícil, pero, cuando lo conozcamos mejor, podremos hacer los estudios de futuras líneas de metro sin tantas perforaciones”, agregó el técnico. De cada agujero se extraen 50 metros lineales de tierra que luego son enviados al laboratorio, donde se miden su resistencia y plasticidad, factores para conocer la maquinaria y materiales con los que se hará el metro. Los huecos no se tapan de nuevo, sino que se usan para medir la humedad de la tierra y seguir con los análisis. REDACCIÓN BOGOTÁ Noticia tomada de : http://www.eltiempo.com/


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